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Aragón, MICROPUEBLOS

Aísa, viviendo el día de mercado

Después de explorar el valle de Borau el siguiente destino es el valle de Aísa, que tiene todos los requisitos para ser un destino único para una escapada autocaravanera. El pequeño pueblo aragonés de Aísa cuenta en sus inmediaciones con una extensa área de autocaravanas dotada de todos los servicios, una invitación para que no pasemos de largo.

Panorámica del pueblo de Aísa
Panorámica del pueblo de Aísa

Llegamos el miércoles y es día de mercado. Nos lo cuenta Pablo, uno de los habitantes más longevos que nos recibe en el banco de madera donde pasa la mañana entre tertulias. Está encantado de que hayamos venido a visitarle y nos lo agradece con recuerdos de su juventud. Como cuando sucedió aquella gran tormenta en la que el río arrastró un toro inmenso desde lo alto del valle hasta la zona baja del pueblo.

Paseando y charlando en Aísa
Paseando y charlando en Aísa

Se escucha gentío. Al ser día de mercado y acercándose la media mañana, es momento de “coger tanda” o sea, pedir turno. Nos lo cuenta Marisa, mujer de Ramón, quien nos indica cómo hemos de proceder ante la inminente llegada del mercado ambulante y nos advierte que puede que algún vecino nos “eche un buen capazo” o, lo que es lo mismo, se ponga a charlar con nosotros, cosa que nos encanta. Bajo un sol abrasador esperamos hasta que ágilmente aparece por la plaza mayor el pequeño camión articulado. Bajan dos mozos, jóvenes y ágiles, quienes con alegre energía abren las compuertas y ponen a disposición de la selecta clientela una infinidad de productos frescos: pescado, carne, frutas y verduras. Toda una dieta paleo rural.

Esperando la llegada del mercado ambulante en Aísa
Esperando la llegada del mercado ambulante en Aísa

Con un imparable ritmo, despachan con entusiasmo su preciada mercancía. Oscar, el tendero, se sabe el nombre de cada uno de sus clientes. Y así es en los más de 40 pueblos que visita a lo largo de la semana. Estamos seguros que más de uno tiene la despensa sobradamente servida y sólo viene a escuchar como Oscar reparte su alegría. Una labor encomiable esta de dispensar alimentos y felicidad por los pueblos perdidos.

Día de mercado en Aísa
Día de mercado en Aísa
Viviendo el día de mercado en Aísa
Viviendo el día de mercado en Aísa

Con los recados hechos y la lección del día de mercado aprendida es hora de reponer fuerzas y hacer algún que otro estiramiento. Se acercan rutas de montaña…pero eso ya te lo contamos en el siguiente post 😉

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